No necesito una foto tuya en mi teléfono para recordarte, cuando mi mente ya te tomó miles de fotografías... ¿Me pregunto si tu imagen habrá cambiado? De un día al otro pasaste a ser una simple fotografía. Hoy escucho las canciones que solías cantar... no fui suficiente, por eso te fuiste y nadie me había advertido que sería la última vez que te vería. Yo no importe y vos seguiste con tu vida. Me abandonaste.
A veces lo que sentimos no se dice: se escribe, se dibuja o se transforma en arte, una de las pocas formas de decir verdades sin tener que gritarlas. Exploremos lo que muchas veces callamos: pensamientos que aparecen en silencio y preguntas que nos acompañan cuando todo se vuelve quieto. Cuando las personas no escuchan, el arte habla.