El azul del cielo nunca me había parecido tan lúcido. No en los días pasados, cuando pensamientos turbios y quebrantados, creaban tormentas en el espejo de mi alma.
Hace siete noches desde que conforte mis penas mientras embriagaba mis ensueños en una taza de maravillas de medianoche. ¿Qué medicina exquisita tendrán las estrellas? No lo sé. Pero su calidez con perfume a promesas; ha despertado todos los sentidos, en mi.
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