El viento se asienta en puños abiertos, cuan si fuera flores de manzanilla; con hermosura y tranquilidad. Y en esos días cuando tus manos no pueden ocultar la tristeza en tus ojos, busca alivio, en esto:
Estira tus brazos y puños abiertos; tal cual un frasco de vidrio sin tapa. Como si tu vacío se llenara, con esa calma que se cuela, en el viento.
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