Para mis sueños moribundos y huecos.
Una cucharadita de optimismo La serenidad, en la caricia del viento. Gotitas de no rendirse jamás, Un manto bordado de pensamientos.
Y con la fuerza edificante del amor En mi frente la ternura, de un beso.
A veces lo que sentimos no se dice: se escribe, se dibuja o se transforma en arte, una de las pocas formas de decir verdades sin tener que gritarlas. Exploremos lo que muchas veces callamos: pensamientos que aparecen en silencio y preguntas que nos acompañan cuando todo se vuelve quieto. Cuando las personas no escuchan, el arte habla.
Comentarios
Publicar un comentario