No puedo profetizar con lengua ligera, de las cosas que no he vivido. Me falta la sabiduría y la experiencia, que sólo los años y la vida, pueden enseñar.
Además, me falta dirección propia; no puedo mostrarte los caminos de la vida. Todas las noches me disuelvo en miles de lunas, cuando me siento a suspirar, en la misma esquina.
Pero en este mundo, lleno de maravillas. Un corazón es todo lo que necesito; el cual ya guardo en mi interior.
Para dar, y para recibir amor.
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