Nada parece aliviar, un dolor tan profundo- que es oscuro. Nunca se aventura cerca de la piel, para ser purificado con agua de lluvia y lágrimas. Pero los convalecientes de días ya pasados, son una evidencia; de que, para estas bordaduras fatales del corazón el tiempo- es la mejor medicina.
Bajaré a tu sexo para explorarnos bajo la noche, mientras penetramos en nuestros deseos de fundirnos en una misma comunión, mientras la noche susurra tus gemidos y nuestras voces sean dulces cantos elevándose al infinito. Bajaré a tu alcoba y como la caricia de la brisa escalaré tus montañas para alcazar el placer de verte ruborizar y palpar la vibración de tus gemidos ruborizando la noche, mientras nuestros cuerpos sientan el roce de nuestros deseos y nuestras piernas abracen el amor, rompiendo la tentación que nos tenemos hace tiempo.
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