Nos rodeaba la muerte...
Debí haberle dado una paliza antes que ella me sacudiera,
Pero la mente humana es absurda...
Mi cerebro se empecinaba en pensar cosas inefables para no enloquecer.
La muerte seguía cayendo de lo alto,
Mientras el pánico se apoderaba de mi cuerpo,
Nada más contagioso que aquello...
La respiración fría sobre mi nuca y la cara pálida,
Una última lagrima se siente caer.
El fiambre arrojado a un pozo ciego
Y la muerte que lleva colgando en sus hombros aquella alma perdida.
El corazón ya no latía,
El cerebro ya no respondía...
Un mar de muerte nos rodeaba,
Logró sacudirme primero.
No atine a escapar,
Y aquí estoy como un exámine...
Espere sentada sin darme cuenta la estocada muerte,
Y tu aliento olió mi funeral,
Un finado más a este abismo,
En este mundo del revés
Nos rodea la muerte.
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